Análisis del IDD
LA DESIGNACIÓN DE YEHUDE SIMON QUEBRANTA EL ORDEN CONSTITUCIONAL
RegiónPress. La designación del Presidente Regional Yehude Simon para encabezar el Consejo de Ministros, sería inconstitucional, porque las representaciones elegidas por el voto popular son irrenunciables, tal como lo consignan las normas que rigen la descentralización en el Perú, opina el Director Ejecutivo del Instituto Desarrollo y Descentralización -IDD, jurista Adolfo Céspedes.
El Director Ejecutivo del IDD, opina que el actual presidente del Gobierno Regional de Lambayeque, tendría que renunciar a su cargo para asumir la nueva función, acto jurídico que no contempla la Ley Orgánica de Gobiernos Regionales Nº 27867 y la propia Constitución Política del Perú en su artículo 191. Lo único que cabría realizar en el presente caso, es que Simon sea vacado por su propio Consejo Regional; sin embargo, para proceder con esta figura legal se tendría que contemplar que Simon habría violado directamente el artículo 20 de la Ley Orgánica de Gobiernos Regionales.
Si bien los aportes de Simon durante su gestión en Lambayeque son reconocidos por la ciudadanía, desconocer el ordenamiento constitucional desestimula la institucionalidad democrática. Esta conducta no debería ser alentada por el actual Jefe de Estado al verse obligado a renovar su Consejo de Ministros, para superar la aguda crisis política que atraviesa el Gobierno del partido aprista.
La conducta política de Simon genera un peligroso precedente para que otras autoridades electas como alcaldes y presidentes de los Gobiernos Regionales recurran a la repentina renuncia o vacancia forzada para emprender una personal carrera política y tentar obtener la Presidencia de la República en las próximas elecciones generales, señala el análisis del IDD.
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Diferentes opiniones sobre Yehude simon
Simonizando el coche presidencial
Cesar Hildebrandt
Un converso tibio ha llamado a un converso radical. García pasó del aprismo mesocrático y reformista al club de PPK, donde sí se admiten mujeres con tal de que se parezcan, en cuerpo y alma, a Susanita de la Puente. Lo que quiero decir es que García se extrajo el aprismo de un modo laparoscópico y se planchó la memoria donde Morillas, todo para que Vega Llona lo sintiera prójimo y Eisha lo declarara suyo y la señora Giulfo le elogiara la corbata.
La biografía de Yehude Simon es bastante más drástica. Lo menos que se puede decir es que pasó de la sangre al arrepentimiento y del arrepentimiento a la moderación de derechas.
Es muy difícil olvidar que este nuevo primer ministro dirigió la revista "Cambio", que fue vocero indiscutible del MRTA, en tiempos en que el MRTA era la segundilla de Sendero. Esto quiere decir que el MRTA mataba menos pero mataba; secuestraba a pocos pero secuestraba; y predicaba la solución de un baño María en hemoglobina ajena aunque multitudinaria.
El señor Simon escribía editoriales con tinta Rh negativa mientras la banda que decía imitar a Túpac Amaru mantenía a sus secuestrados en habitáculos inmundos destinados a matar el ánimo, doblegar la voluntad y esperar en la agonía mientras las familias juntaban el rescate.
Así estuvo mi amigo Héctor Delgado Parker: siete meses en una cueva de cemento, herido de un balazo durante su secuestro, poniéndose él mismo la sonda uretral que le permitió orinar y le dejó estar vivo. Héctor, sin embargo, quedaría marcado por ese secuestro y los que lo conocimos no tuvimos duda de que su muerte prematura a causa de un derrame cerebral quedó sellada durante ese cautiverio.
El señor Simon escribía y escribía sus profecías de Che lambayecano mientras el Perú –con cada dinamitazo, con cada coche bomba, con cada viceversa de pólvora y locura- se convertía en una una mala película plagada de efectos especiales.
Y cuando el fascismo en uniforme tomó el poder fáctico y empezó a esgrimir el terror indiscriminado como arma en contra del terror que tanto animaba el señor Simon –a la sazón socio minoritario de Abimael Guzmán-, en ese momento –estoy seguro- el señor Simon y sus allegados de "Patria Libre" sintieron que habían cumplido su tarea. En efecto, la democracia había fracasado y los milicos co-gobernaban y "las contradicciones se habían agudizado".
¿O sea que ya venía la revolución?
No, lo que vino fue la caravana de la muerte, la que empezó en Uchurajay y siguió en decenas de aldeas altiplánicas y prosiguió en Los Molinos –donde sesenta jóvenes del MRTA fueron asesinados por órdenes del primer gobierno de García- y galopó sin pausa por el Perú rural. Al final, como se sabe, no vino la revolución: ¡llegaron Fujimori y sus piltrafas!
Que el señor Simon haya sido malamente enjuiciado en un proceso sumario sin estándares internacionales y que luego fuera liberado por el gobierno de Valentín Paniagua, no significa que debamos olvidar qué hizo ni a cuántos dañó. Y que el señor Simon se haya arrepentido no implica que los asesinados por su secta puedan volver a estar entre nosotros. Y que haya pagado con ocho años de encierro su deuda social no significa que nos despojemos del doloroso recuerdo de sus "hazañas".
Ahora el señor Simon es un conservador que es muy bien visto por los sectores empresariales. Es legítimo, entonces, que sea llamado por el gobierno de los empresarios.
Lo que no es serio es que el señor Simon diga ahora –después de haber adulado durante meses al régimen del doctor García- que quiere unir puentes "entre la izquierda y la derecha" mientras, simultáneamente, confirma en sus cargos al señor Valdivieso, plenipotenciario del FMI; al señor García Belaunde, autor de la única política exterior regional que no existe; y a la señora Aráoz Fernández, una señora de buen ver que habla como si el Perú fuese una boutique en temporada de remates (y lo más triste es que tiene razón).
No, pues, señor Simon. Usted no ha sido llamado para ser bisagra o puente. Usted ha sido llamado para continuar la política económica de los Vega Llona y los Romero. Y el hecho de que ahora hable de "una tregua política necesaria ante la crisis internacional" constituye casi un plagio de los reclamos sindicales, dirigidos a pedirle al régimen una tregua piadosa en la aplicación de su fórmula económica.
El señor Simon preside ahora un fantasmagórico Partido Humanista y ha dicho en más de una ocasión que postulará a la presidencia en el 2011. Esta será una fuente de roces con el doctor García y, probablemente, la causa de más de una ambigüedad en el discurso del doctor Simon. A no ser que el propósito del doctor García sea incinerar políticamente al señor Simon para limpiarle más el camino a Castañeda Lossio.
Lo que está claro es que el doctor García ha inquietado a los corresponsales menos avisados. Estos hablan "de una apertura a la izquierda en el gobierno peruano". Nada más tonto. El Simon que García acaba de contratar es el que, con sus elogios, simonizaba cada vez que podía el coche de la presidencia. El Simon ultraconverso que admira a García por las mismas razones que muchos otros lo encuentran abominable.
En todo caso, un derechista de pasado guerrillero podría ser el refinamiento más retorcido de este gobierno. El problema para García es que no hay ningún acertijo que descifrar: la derecha sigue gobernando, aunque ahora vista chaqueta provinciana y un cierto aire de novedad descentralista. La torta no ha cambiado: el muñeco sí. Y que el diario "La Razón" haya saludado con tanta comprensión el nombramiento del nuevo primer ministro confirma un rumor circulante: Simon, que fue perdonado, sí avalaría el perdón precoz de Fujimori (casi inmediatamente después de la condena).
Fui alguna vez amigo de don Alfonso Barrantes, el único líder de izquierda que pudo llegar a la presidencia. Y si de alguien me habló pestes el doctor Barrantes fue, precisamente, del señor Yehude Simon, uno de los que más hizo para dinamitar, desde adentro, a Izquierda Unida. Cuando Barrantes hablaba de Simon una mueca de desprecio le torcía la cara. "Es el peor de los traidores", me dijo una vez.
Claro que Barrantes era un hombre de pasiones. No tantas, sin embargo, como para dirigir desde "Cambio" la orquesta roja del terror emerretista.
Armando el king-kong político
Mirko Lauer
Yehude Simon es, como Alan García, un converso al pragmatismo. Lo ha venido demostrando desde su gestión en la presidencia de la región Lambayeque, y en sus declaraciones contra diversos paros en el país. Con 70% de aprobación en un espacio casi sin canon o regalías, es el más popular de los presidentes regionales.
Simon se sigue considerando un hombre de izquierda, aunque a algunos su versión de esto les puede resultar difícil de reconocer. "Los partidos de izquierda en el Perú tienen que abandonar sus posiciones radicales, para dejar de oponerse a la inversión y al desarrollo", declaró en un foro sobre estos temas hace poco, al que asistió García.
Las ambiciones presidenciales de Simon para el 2011 no son un secreto. Este premierato que le llega en circunstancias complicadas es su oportunidad de pegar el salto, inédito hasta ahora, de político regional a político nacional. Pero es temprano para saber si eso lo llevará a una candidatura presidencial con reales posibilidades.
Para García esta es una apertura en una dirección que quizás no tenía prevista. Pues pragmático y todo, Simon se ve a sí mismo siguiendo el ejemplo de la izquierda moderna de otros países. En el mismo foro mencionó las de Brasil y Uruguay. El mensaje es moderado, pero no se había escuchado nada así en este gobierno hasta ahora.
Simon estuvo preso nueve años acusado por el fujimorismo de tener vínculos con el MRTA, para luego ser excarcelado por el gobierno de Valentín Paniagua, y desagraviado públicamente por el de Alejandro Toledo. Es, pues, comprensible que su designación esté irritando a la extrema derecha desde el primer momento.
¿Por qué ha sido designado, más allá de sus méritos personales? No era la única, y seguramente tampoco la primera opción para el objetivo central y urgente de García, en esencia refrescar su Ejecutivo. Pero si a Simon se le apareció la virgen con la designación, puede decirse que a García también.
Hay posibilidades de que el nuevo premier resulte una eficaz bisagra con el movimiento social, sobre todo en los tiempos de crisis que acechan. Quizás con menos recursos sobre el terreno que Jorge del Castillo, pero acaso con un manejo más moderno de los códigos del conflicto social, y una mayor legitimidad frente a la izquierda.
Falta saber ahora si el cónclave de los gobiernos regionales seguirá considerando a Simon uno de los suyos. Asimismo si el eje oficialismo-oposición del Congreso va a empezar a ser reemplazado por uno izquierda moderna-derecha recalcitrante. Por último hay que saber cómo se van a interinfluir los mensajes del presidente y del premier.
Quien debe estar contento es Hernán Garrido Lecca, pues en algo los hechos le han dado la razón: Simon es de profesión
El nuevo premier
Buena apuesta para el país; también para Yehude Simon.
Autor: Augusto Álvarez Rodrich
La designación de Yehude Simon como premier es, por varias razones, una decisión inteligente que proyecta señales muy positivas al país.
Uno siempre se puede equivocar, pero tengo la impresión de que es una buena persona. Ojalá lo siga siendo a pesar del oropel vacuo del poder, la circulina, los guardaespaldas, las invitaciones de empresarios a suites de hotel, y los ayayeros de siempre.
Su historia es de esas que, a veces, sirven como guion de cine. Hijo de inmigrantes, estudió veterinaria –tenía razón Hernán Garrido Lecca– y luego incursionó en política llegando a militar en agrupaciones radicales no muy lejanas del terrorista MRTA. Por ello, fue condenado –injustamente– a podrirse en la cárcel por dos décadas.
Ocho años después fue indultado, gracias al esfuerzo de gente diversa como Hubert Lanssiers, Pilar Coll, Jorge Santisteban o Rafael Rey. Salió de la cárcel sin rencor –le he escuchado hablar de logros del fujimorismo, el grupo que lo mandó a prisión–, y con ideas muy diferentes de aquellas con las que entró.
El que se nombre como premier a alguien que viene de la izquierda radical, que en el camino se renovó, y que hoy tiene una firme apuesta por la inversión privada –demostrada como presidente regional de Lambayeque–, es una señal de madurez para el país.
Asimismo, significa un reconocimiento a lo que ocurre en las regiones, y traerá al siempre tan limeño centro del poder una visión no capitalina, desde el otro lado del mostrador. Además, ayudará a borrar un poco la imagen del 'gobierno de los ricos’.
Al régimen le viene bien este nombramiento. También a Simon, porque le puede dar la presencia nacional que hoy carece y que su aspiración presidencial requiere. El riesgo, para él y para el país, es que el puesto le quede grande. Si da la talla, puede terminar como Lula; si no, chamuscado como su antecesor.
Solo queda desearle, por él y por el país, suerte y éxito en su gestión, y recordarle que, a pesar de la simpatía y expectativa que nos produce su designación, este diario no se casa con nadie y que, antes de pasarle la franela –faena con muchos competidores en nuestro país–, intentaremos alertarlo de los errores que, en nuestra opinión, tenga su premierato
Que melodia nos tocara Yehude
Por Jorge Bruce
Escribo estas líneas escuchando un concierto de violín tocado por Menuhin, uno de los mayores intérpretes del siglo XX. Nombre de pila del violinista: Yehudi. Ignoro si el nombre del flamante primer ministro peruano se inspira en el del músico ruso, pero es indudable que va a necesitar la misma habilidad diabólica para enfrentar el desafío que ha aceptado. La singularidad excepcional de su trayectoria parece constituir un indicador auspicioso: pasar de la cárcel, donde estuvo sentenciado por apología del terrorismo –pero por los jueces sin rostro de Fujimori–, a presidente del Gobierno Regional de Lambayeque y representante de la Asamblea Regional y, hoy, premier de un gobierno de derecha, no es algo que se vea con frecuencia.
Por otra parte, sus orígenes palestinos e italianos, junto a su arraigo chiclayano, hacen del personaje un todo terreno en los planos más diversos. Si a eso se añade una gestión interesante en Lambayeque, donde goza de un reconocimiento considerable tanto en el plano económico como en el de la lucha anticorrupción (lo prueban las encuestas de Proética), es obvio que el presidente García ha demostrado que, a pesar de su desconexión con las mayorías, no ha perdido la totalidad de sus reflejos políticos. Porque el nombramiento de un personaje tan ajeno a la línea gubernamental prevaleciente es una jugada audaz y sintónica con el ánimo de los peruanos de a pie, aunque de pronóstico incierto.
Estas escisiones se vislumbran desde las primeras declaraciones de Simon. Ha ofrecido reconciliar a Haya de La Torre con José Carlos Mariátegui. Pero al mismo tiempo ha anunciado la permanencia del ministro Valdivieso en Economía, quien no es precisamente un seguidor de los intelectuales citados. Luego ha exigido la salida de los dos ministros más repudiados por la opinión pública, los apristas Alva Castro y Garrido Lecca, cuyas gestiones empañan a tal grado el desempeño del gabinete saliente, que resulta injusta la amalgama con quienes dieron lo mejor de sí para realizar una tarea ardua y mal remunerada para ese nivel de responsabilidad, sin jamás caer en la bajeza de ofender a sus críticos o a quienes menos tienen. Por otro lado, la insistencia presidencial en mantenerlos en sus cargos durante tanto tiempo requiere explicaciones ajenas a la política, más bien del orden de la psicopatología o de alguna dimensión más siniestra.
Así como en la primera entrevista psicoanalítica se presiente lo que vendrá en el tratamiento, se advierte que la melodía que interpretará el nuevo primer ministro no será armónica y fácil de escuchar. Más probable es que resulte disonante y exigente para el oído.
Por lo que se puede entrever de su trayectoria, es una personalidad con una resiliencia considerable; ocho años en la cárcel no parecen haberlo estropeado, pese a lo que dice el Guasón en el último filme de Batman: "lo que no te mata, te hace más raro". Por el contrario, ha desarrollado una capacidad de adaptación y una versatilidad fuera de lo común. Eso sí, le ha tocado una época de dificultad y dureza mayúsculas.
Tendrá que lidiar con la bancada aprista, cuyo comportamiento sinuoso no ha levantado –perdonen el eufemismo– la deplorable imagen del Congreso. La economía internacional colapsa y la situación nacional está en un compás de espera de alta tensión. Por si fuera poco, Alan García no es alguien previsible ni confiable, como sabe del Castillo. Toque bien, Yehude, pero cuando se emocione, no cierre los ojos.
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COMUNAPERU PIURA
BLOG dedicado a los Gobiernos Locales Distritales y Provinciales de la Region Piura. Autoridades elegidas durante el Proceso Electoral del 19 de Noviembre del 2006. Puede escribirnos a ctume@hotmail.com
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